Entrevista a Laura Pacheco

Laura Pacheco, artista brasileña, participó del Fieber Festival 2017 con una performance experimental de flamenco, que tematiza las problemáticas y emociones que se enfrentan al ser migrante en Alemania, y en Berlín en específico. A continuación les compartimos la entrevista y fotografías realizadas por Justina Leston y Daniela Carvajal, donde la artista nos comparte además, sus impresiones respecto al festival. ¡Qué la disfruten!

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Foto: Daniela Carvajal

¿Hace cuánto tiempo estás en Berlín y por qué?

Hace 5 años vivo en Berlin. Antes vivía en Madrid, gané una beca de estudios y estudié flamenco e hice el curso de ¨Artes Escénicas y Cultura Visual¨ en la Universidad de Alcalá. Cuando terminé mis estudios, vine a quedarme un mes en Berlin para hacer un workshop de danza Butoh con la bailarina japonesa Minako Seki. Me quedé en Berlín algunos meses más para trabajar en la creación artística de mi espetáculo ¨Desplante.doc¨ con la colaboración coreográfica de dicha artista. Despues volví a Brasil y Minako me invitó a volver a Berlín para presentar el espectáculo en un teatro en Kreuzberg. Desde ahí, no salí más de Berlín. Empecé a trabajar aquí con mis performances y como profesora de danza, conocí a mi actual marido, tuvimos un hijo, conocí muchos artistas. Me gusta mucho Berlín, es una ciudad muy interesante, muy motivante, multicultural, con gente de todas partes del mundo y además es una ciudad muy artística. Hay una efectividad cultural y todo esto encanta. Berlín para mí es siempre es un desafio y una aventura.

¿En qué consistió tu participación en el Fieber? ¿Puedes contarnos un poco sobre lo que presentaste en el festival?

Participé del Festival Fieber 2017 con una performance llamada ¨Einsteigen, bitte!¨, es una performance ¨musicobailable¨ de danza flamenca experimental con ritmos flamencos y sonidos electrónicos, entrevistas, diálogos en alemán, inglés, español, noticias de telediarios y música en vivo. En el escenario, hacemos un duo de danza y música con el español Antonio Pumuki, que es un artista fenomenal, tocando percusión flamenca, bateria, rock y música electrónica y es además es un grand deseñador de sonido. Esta performance es un desarollo más profundo del espetáculo ¨Desplante.doc¨ que me trajo a Berlin en 2014. Trata del tema de la inmigración en Europa a partir de una perspectiva personal que parte de mi propia experiencia como inmigrante en Alemania.

Esta performance ¨Einsteingen, bitte!¨ fue creada especialmente para el Fieber Festival. Yo invité el músico Antonio Pumuki y mi marido Antonio Ferrer, que es artista marcial, a hacer una creación artística intensiva, semanas antes del Festival. Mi marido y yo ya teníamos la estrutura del material de audio listos, pero faltaba desarrollarlo más profunda y musicalmente. Empezamos investigando y seleccionando audios de telediarios, discursos políticos como de Angela Merkel y también de protestas por las calles de Berlín. También grabamos diálogos con nuestras voces para la performance.

Laura Pacheco y Antonio Pumuki, Einsteigen Bitte, Fieber Festival
Laura Pacheco y Antonio Pumuki, Einsteigen, bitte!! Foto: Daniela Carvajal

Invité Antonio Pumuki a editar los audios y él creo toda una musicalidad muy rica, con ritmos flamencos, sonidos electrónicos, protestas de la calle, noticiarios. El captó exactamente toda la tensión y el exceso de lo que yo quería decir. Antonio Ferrer también participó activamente del proceso de creación, se encargó de discutir el concepto de la obra y sus cuestiones políticas y de inmigración, de elegir las informaciones periodísticas que yo quería incluir en el espetáculo, tradujo los áudios al alemán, también con la ayuda de Beatrice Duboc, nuestra querida amiga y traductora alemana, y también grabamos nuestras voces para el sonido.

Editamos todo el material de audio que elegimos e hicimos una creación intensiva en las últimas semanas antes del Fieber. Estamos muy contentos, el resultado fue genial! La recepción del público en el festival fue muy buena, tuvimos un feedback buenísimo.

¿Por qué decidiste participar en el festival?

Me interesé mucho por la propuesta conceptual del Fieber, la cuestión de la identidad es uno de los temas centrales de mi trabajo. Siempre busco estimular el cuestionamiento y la reflexión por medio de mis performances, y percibí que en el Fieber mi trabajo era bienvenido. Otro punto es que la iniciativa totalmente independiente del festival me interesa, porque parte de la legítima voluntad de artistas que quieren expresarse. Y esto es muy potente y sensible.

Y el foco son los artistas iberolatinas – esto ya crea una otra camada de realidad, de cuestionamientos artísticos en la ciudad de Berlín. O sea, aquí escucho español entre la gente y la sensación de pertenencia es muy grande – aunque mi lengua materna es el portugués de Brasil. O sea, el Fieber me invita a exponer mis cuestiones artísticas ¨en casa¨, y las posibilidades de encontrar artistas que se conectan con mis propuestas y cuestiones son muy grandes aquí.

Encontré muchas personas, artistas latinas, inmigrantes como yo, que se identificaron con las cuestiones que propongo y nos regalaron un buenísimo feedback. También fue la primera vez que Antonio Pumuki y yo trabajamos juntos, y sin duda, fue una experiencia increíble, tenemos mucha conexión y afinidades artísticas. A nosotros, nos gusta mucho el flamenco experimental, formamos un bueno equipo, también con Antonio Ferrer y vamos seguir adelante con la creación contemporánea.

Tenemos mucha admiración por festivales artísticos como el Fieber por la libertad de creación que le permite a las artistas. Necesito de total libertad de creación y el Fieber es un buen lugar para esto. Esta performance es un resultado de mi investigación artística que empecé en el Master de Danza en la Universidad Federal de Bahia/Brasil, que es buscar y crear diferentes estrategias de creación y composición artísticas a partir del flamenco en una investigación contemporánea con la música experimental, la electrónica y la danza contemporánea. Como periodista y bailaora flamenca, busco traer la estética flamenca para dialogar con cuestiones políticas, culturales, artísticas y mediáticas. En un festival politizado como este, me siento muy bien acojida y agradecida.

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Foto: Daniela Carvajal

¿Cuáles son tus impresiontes ahora que el festival terminó?

Las mejores posibles. Es la primera vez que participo del Fieber y superó mis expectativas. He visto un alto nivel de trabajos artísticos, he conocido y disfrutado mucho de estar con las artistas, pero lo que más me impresionó es el espíritu de colaboración y solidaridad que hay entre el equipo de producción del festival y las artistas participantes. Yo veo que el Fieber Festival es un acto político, un festival totalmente independiente que ocurre con la colaboración de mucha gente, y se torna una militancia-artístico-política, una manera de ser-estar en el mundo haciendo lo que de verdad se cree. Yo ya soy fan del Fieber Festival, de su propuesta e ideología, y ya me siento parte de esta familia. Aprovecho la oportunidad para agradecer el intenso trabajo de la directora Maria Luisa, productora Bárbara, a vosotras fotógrafas Justina y Daniela, y todas las que hicieron este festival posible, con tanto cariño y dedicación. Sin duda, el Fieber es una plataforma muy importante de visibilidad artística para artistas iberolatinas que viven en Berlín.

¿Cuáles son tus próximos pasos?

Pretendo seguir adelante con esta performance con Antonio Pumuki y crear un espectáculo de unos 50 minutos. Vamos a buscar apoyo para seguir. Es un trabajo inédito, es un tema polémico, actual y necesario, hay que discutirlo, y el público del Fieber me mostró que la gente está interesada en hablar del tema, esta preocupada, quiere compartir miradas, quiere discutir y buscar soluciones. Además de nosotros, los migrantes iberolatinos aquí en Alemania, la inmigración es una gran cuestión actual en el mundo contemporáneo, hay guerras y refugiados por muchas partes, países que cierran sus fronteras, hay crisis de territorios, crisis económicas, crisis emocionales, de pertenencia, etc. Aumenta el racismo, la intolerancia, hay más gente viviendo en la calle, crecen las fuerzas de extrema derecha en Europa y América Latina. El mundo se explota en el avance voraz del capitalismo neoliberal… O sea, son muchas las cuestiones para reflejar. Estamos ahí en el medio de este mundo loco, luchando por valores y derechos humanos, por mejores condiciones de vida, de existencia para nosotros y las futuras generaciones. Yo siento que hay que expresar todo esto, la inquietud y urgencia de mi generación, y siento que nuestra performance fue como una explosión, un catalizador de tantas cuestiones, deseos e inquietudes. El flamenco es algo muy fuerte, tiene una estética de mucha fuerza y la capacidad de potenciazar muchos discursos y generar profundas reflexiones. ¡Y reacciones también! El escenario es un espacio importante para esto y el Fieber nos regalo esa gran oportunidad. Como me dijo mi amigo Pumuki, hicimos un ¨chute energético!¨ Hay que seguir adelante! Con nuestro arte, nuestra lucha, nuestros valores y sensibilidad. Gracias Fieber, producción, artistas y amigos por caminar juntos. Hasta pronto!

 

Para conocer más sobre esta artista y de Antonio Pumuki, no dejes de visitar sus perfiles

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Foto: Justina Leston

Fotografías por Justina Leston y Daniela Carvajal

Entrevista por Justina Leston y  Daniela Carvajal del Team Blog

 

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Entrevista a Blanca Ortiga

La artista e investigadora Esmeralda Gómez Galera entrevistó a Blanca Ortiga en el contexto del seminario De las Guerrilla Girls a Regina J. Galindo: violencias en la historia del arte que tuvo lugar el 7 de octubre de 2017 en el Meinblau Projectraum, como parte de la programación del Fieber Festival, 4º festival independiente de artistas iberoamericanas en Berlín.

 

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Esmeralda Gómez Galera: En el seminario de hoy hemos estado analizando el tema de la violencia en la historia del arte. Por ello, una de las preguntas que te quería hacer al respecto es, ¿cuál te parece el gesto más violento, o uno de los más violentos, en la historia del arte?

Blanca Ortiga: Creo que es la apropiación de la apertura de paradigmas artísticos. Es decir, reconocemos como líderes de movimientos artísticos exclusivamente a varones cuando ha habido muchas mujeres que también han abierto paradigmas. Además, es resultado de una estructura muy perversa y violenta cuando han sido precursoras de estrategias artísticas pero no han despertado una continuación precisamente debido a la falta de credibilidad y legitimidad por el hecho de ser mujeres.

E: La siguiente cuestión está igualmente relacionada con la violencia, pero esta vez como recurso artístico. ¿Qué opinas sobre determinadas prácticas artísticas que hacen uso de la violencia con fines que podríamos denominar críticos?

B: Me parece muy interesante utilizar la violencia como estrategia, ya que ha sido un tabú para muchas mujeres. Se ha negado la posibilidad de la violencia hacia nuestros propios cuerpos pero creo que es una estrategia totalmente válida y constructiva. El problema radica en que se observa esa violencia de manera aislada porque la violencia estructural no es tan visible y, sin embargo, nosotras sufrimos la violencia estructural de manera constante. En ocasiones, me parece que no está bien empleado el término “violencia”, sino que se trata más bien de legítima defensa.

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E: En el título de este seminario que estás impartiendo aparecen las Guerrilla Girls como un referente fundamental en la historia del arte feminista. Han transcurrido ya más de tres décadas desde aquella primera acción que llevaron a cabo en el MoMa , ¿cómo percibes actualmente la cuestión de la paridad en las instituciones artísticas?

B: Es una vergüenza. No me interesa tanto que las mujeres ocupen puestos en las instituciones y se lleven a cabo periódicos “lavados de cara” como que se genere una consciencia en torno a esta problemática que repercuta en la tendencia del mercado. Es decir, habría que preguntarnos qué porcentaje de las colecciones de los museos corresponde a obras de mujeres. Las personas que ocupan esos cargos tienen el deber de corregir la tendencia del mercado.

E: Estoy de acuerdo en este punto. Al respecto hablábamos en el seminario de la posibilidad de escribir nuestra propia historia del arte colectivamente. Ahora bien, ¿qué podemos hacer nosotras individualmente, como artistas y agentes culturales, para intentar corregir esas deficiencias, desde la violencia estructural hasta la paridad que nunca llega a hacerse realidad? ¿Qué está en nuestras manos, en las de cada una de nosotras?

B: A mí me gustaría pensar que, a nivel de micropolítica, podríamos tomar una herramienta que procede de los feminismos negros y que es la oralidad, la transmisión por vía oral. Me parece que es muy interesante hablar con compañeras y contar nuestras experiencias. Tenemos más poder del que pensamos y la micropolítica, la cotidianidad, hablar, poder contarnos desde los afectos y más allá del archivo escrito es un poder que hemos infravalorado.

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E: ¿Cuáles crees que son las potencialidades políticas de un hipotético archivo oral?

B: No me refiero necesariamente a generar un archivo oral, sino a comentar entre nosotras, hablar de nuestras pequeñas vivencias en el día a día, incluidos los paternalismos que sufrimos.

E: Reforzar capacidades comunicativas y dialógicas entre nosotras.

B: Sí, y ponernos en valor las unas a las otras, desde los saberes diversos, no intentando que pensemos igual, sino reconociéndonos desde la diversidad y teniendo la escucha muy presente. Es complicado.

E: Sí que lo es. Me alegra que sea algo parecido a lo que estamos haciendo en este seminario. Muchas gracias.

B: Gracias a ti.

Entrevista: Esmeralda Gómez Galera.

Fotografía: Maria Luisa Herrera Rapela.

Entrevista a Edurne Herrán

Entrevista realizada por la artista e investigadora Esmeralda Gómez Galera a Edurne Herrán en el contexto de la conferencia Manual para construir identidades que tuvo lugar el domingo 8 de octubre de 2017 en el Meinblau Projektraum como parte de la programación del Fieber Festival, 4º festival independiente de artistas iberoamericanas en Berlín.

 

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Esmeralda Gómez Galera: El tema de tu conferencia es el proceso de construcción de identidad y el fenómeno de las identidades múltiples.

Edurne Herrán: Sí, partiendo de mi proyecto. Es decir, mi proyecto se convierte en una excusa para hablar un poquito del tema de la identidad, pero es un tema muy amplio.

E.G.: Dado que estamos en un festival de mujeres iberoamericanas en Berlín, me gustaría preguntarte, ¿cómo crees que afecta la condición de migrante a esa construcción de identidad?

E.H.: Pues aporta un puntito de esquizofrenia. Como he comentado antes, yo lo llevo conmigo desde que era pequeña. Es un proceso muy esquizofrénico porque no se trata solo de cambiar de ambiente, sino también de manera de pensar. Cada idioma por sí mismo te hace pensar de una manera distinta. Por supuesto, afecta también el contexto, el hecho de no tener a tu familia cerca… son un montón de cosas. Por eso he mencionado “Cuentos de identidad”, la serie representa muy bien un montón de puntos clave de ese proceso. Yo lo llamo esquizofrenia desde que era pequeña.

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Edurne Herrán con su proyecto: Futuro Perfecto

E.G.: En tu proyecto “Futuro perfecto” también tiene bastante importancia la apariencia física.

E.H.: Esa es la clave o el punto de partida. Por ejemplo, yo soy muy blanca y me hubiese gustado interpretar un personaje afro pero no puedo hacerlo. No he hablado de que cuando hay una discriminación negativa, por ejemplo, con relación al trabajo, también hay una discriminación positiva. Es decir, yo sufría una discriminación positiva por llevar el pelo rosa, por ejemplo, entrando gratis a una discoteca, aunque desde luego eso no me llena. Pero siempre hay una contrapartida, el plus de lo exótico.

E.G.: Otro aspecto muy interesante de lo que has comentado acerca de tu proyecto es que la apariencia física que estás performando con cada uno de tus personajes finalmente afecta a la propia construcción de la identidad, genera una especie de poso identitario. Después de terminar este proyecto tan extenso, ¿cuál es tu conclusión al respecto?

E.H.: De alguna manera, la conclusión está en las fotos. (Risas.) Es lo mismo que me ocurrió por ser nacida en Alemania, criada en Euskadi y con nacionalidad española: me aprovecho de los códigos que ya conozco cuando me interesa. Por ejemplo, puedo venderte lo latino. Ya que conozco esos códigos, los utilizo.

E.G.: Los vas negociando contextualmente. Desde pequeña has conocido contextos culturales diversos, ¿qué papel juega lo autobiográfico en tu producción artística?

E.H.: Está presente siempre. Evidentemente, creo que los artistas somos catalizadores. Es decir, hay unas problemáticas sociales que nos afectan en nuestra vida cotidiana y somos una especie de embudos o filtros que, con nuestra manera de hacer, canalizamos. Al fin y al cabo, parto de la autobiografía, de las cosas que me pasan, pero para hablar de temas más universales o que preocupan a mi alrededor.

E.G.: No querría terminar sin preguntarte, ¿en qué estás trabajando ahora mismo?

E.H.: Ahora quiero mover este proyecto porque creo que aún tiene mucha vida y son interesantes los talleres que se pueden plantear. Me planteo, por ejemplo, ir a México o incluso pienso en Berlín. La mayor parte del proyecto está hecho en Madrid pero en otras ciudades puedo encontrar otros arquetipos. Cada ciudad y cada cultura tiene sus particularidades, así que creo que el proyecto se puede enriquecer mucho con distintas culturas y me puede aportar mucho la gente de otros sitios con otras miradas. En definitiva, quiero mover este proyecto y necesito dinero para hacer el siguiente: hacer los trajes regionales de la galaxia. Me interesa mucho la semiótica de la indumentaria, coso desde que soy pequeña e, incluso en escultura, nunca he utilizado materiales nobles, por así decirlo. Me gusta mucho lo táctil del textil y poder generar tres dimensiones. La vestimenta es un acto comunicativo y político, una manera de decir cosas y de posicionarte.

E.G.: Suerte y muchas gracias.

E.H.: A ti por venir.

Entrevista: Esmeralda Gómez Galera.

Fotografías: Maria Luisa Herrera Rapela

 

Conversación con Thais Vera Utrilla y Karina Villavicencio por Esmeralda Gómez Galera

 

Thais Vera Utrilla y Karina Villavicencio
Thais Vera Utrillo y Karina Villavicencio

Conversación de Esmeralda Gómez Galera con Thais Vera Utrilla y Karina Villavicencio en el contexto del taller Laboratorio interdisciplinar mujeres y arte/ Memoria, subjetividad y archivo que tuvo lugar el 6 de octubre de 2017 CitizenKcenter como parte de la programación del Fieber Festival, 4º festival independiente de artistas iberoamericanas en Berlín y en colaboración en esa asociación.

 

Esmeralda Gómez Galera: Después de la experiencia tan intensa del taller de hoy, lo primero que os quería preguntar es, ¿cuál es el principio de este proyecto?

Karina Villavicencio: Como decíamos en la presentación del taller, todo comenzó en el Fieber Festival del 2015. Quisimos organizar una mesa redonda, éramos un grupo de chicas y, finalmente, la que quedó al frente de aquello fui yo. El Fieber Festival convoca a muchísimas artistas y fue todo un éxito: una motivación muy grande, muchos relatos y una muy buena energía.

Taller Thais y Karina

Thais Vera Utrilla: Ahí quedaron muchas cuestiones abiertas y percibimos que había un interés de continuar ese trabajo. No necesariamente con las mismas artistas, sino en ese escenario de mujeres artistas y migrantes. Ciertas cuestiones como la desigualdad, ¿dónde se trabajan? Una cosa es que se comenten en espacios privados, que seguramente ocurre, y otra cosa es que se tematice dentro de un programa sociocultural que sea más visible y también más público.

Esmeralda: Esta es la cuarta vez que hacéis este tipo de encuentro, ¿todos han seguido las mismas dinámicas o habéis notado una evolución y un cambio en los procesos que seguís?

Karina Villavicencio: Las dinámicas no eran exactamente las mismas, más bien al contrario. Pero cada dinámica nos ha enriquecido para llegar a la de hoy, con la que creo que estamos bastante conformes. En principio, vamos a seguir con esa dinámica de participación que se basa en dar la palabra. Nos hemos dado mucha libertad para experimentar y para comprobar qué mecanismos funcionan y cuáles no.

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Thais: Al principio se parecía más a una charla discusión en la que nosotras poníamos las cuestiones sobre la mesa y, a partir de ahí, se generaba un debate. El último encuentro, que para nosotras fue muy importante con la invitación de Verónica Troncoso, -tenía un formato más parecido a un seminario- ya que se le dio la oportunidad de hablar sobre su obra. Esta vez ha sido más participativo y experimental, trabajando desde historias íntimas. Cuando hablas de un tema lejano a ti se convierte en un objeto y pasa mucho por el intelecto, por una forma muy colonial y académica de generar conocimiento. En cambio, al partir de la experiencia propia y darle importancia a las historias autobiográficas, las protagonistas son, inevitablemente, las participantes. En cuanto a las dinámicas, llamamos laboratorio a esta experiencia y va cambiando. Es decir, que hoy hayan funcionado estas dinámicas no nos ata a las mismas.

Karina Villavincencio: Claro, nosotras no venimos con soluciones ni con ideas cerradas, vamos descubriendo. Por eso se convierte en un momento de mucha adrenalina en el que vamos ajustando los mecanismos y nos planteamos cuestiones como, por ejemplo: de qué modo escapar de la verticalidad y de las dinámicas jerárquicas. Siempre estamos muy atentas y este proceso de aprendizaje y reflexión nos motiva.

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Esmeralda: El enfoque práctico ha estado muy presente hoy en el taller. Por eso querría preguntaros, ¿cuáles creéis que son las potencialidades de la práctica artística a la hora de generar espacios de enunciación y auto-enunciación?

Karina Villavicencio: Verdaderamente, nos parece uno de los espacios más eficaces. Cuando uno habla sobre arte hay muchos prejuicios y muchas ideas previas, de modo que las participantes no se esperan trabajar con contenidos sensibles tan personales. Tratamos de mezclar esas cosas y trabajar en la frontera entre reflexión, creación, producción de conocimiento y empoderamiento. Es un gran desafío. Por ejemplo, cuando hoy estábamos todas en el suelo, se trataba de una performance. Después evolucionó y vino de nuevo el momento de reflexión crítica, pero al principio había una comunidad, estábamos comiendo… era una situación que estábamos creando para lograr un estado de encuentro y eso lo hace el arte. Es desde ahí que intentamos trabajar y buscamos estar más fortalecidas para luego enfrentarnos a los prejuicios.

Thais: Yo creo que el formato artístico nos da libertad. Por ejemplo, en principio esa dinámica de la que habla Karina estaba pensada en forma de papeles y formularios. Pero hubo un acto performativo, las mujeres comenzaron a contar y nosotras no guiamos el encuentro hacia una dinámica concreta. Eso es lo que para mí permite el arte: la libertad. Yo vengo de la sociología y de las ciencias políticas, de modo que empiezo mi mirada artística en este contexto y me doy cuenta de que desde el arte se pueden contar cosas que desde la academia no se están contando o ciertos intereses que se están quedando en una teoría y en la necesidad de argumentarla. Pero aquí no hace falta porque te estoy contando mi historia y le estoy dando credibilidad por el hecho de ser mi historia. En este contexto es posible, por eso tiene un grado de empoderamiento per se.

Taller Thais y Karina

Esmeralda: A ese respecto, creo que el “Arte” con mayúsculas del que estamos hablando es el que se crea y se gesta dentro de las academias. Quizá para designar este tipo de experiencias sería más pertinente hablar de prácticas artísticas, igual que es pertinente, entiendo, hablar de mujeres, en su pluralidad, y no tanto una idea de Mujer. En este contexto vemos muy bien cómo todas venimos de distintas trayectorias y puntos geográficos a converger aquí a través de la práctica.

Thais: Incluso puede ser más revolucionario. ¿Por qué el “Arte” en mayúsculas tiene que estar necesariamente en un museo y no aquí? ¿Por qué llamar a esto prácticas artísticas? ¿No pasaría como el arte mayor y el arte menor? ¿Por qué no darle a esto un calificativo de Arte y de Archivo?

Esmeralda: Entiendo. Cuando hablo de “Arte” no me refiero a arte mayor por oposición a un arte menor, sino al concepto Arte, a la construcción conceptual. Esa construcción puede llegar a ser muy limitante. Cuando pensamos en una idea de Arte o en una idea de Mujer parece que nos vamos a esas cuestiones metafísicas de las que hablábamos antes y que están muy alejadas de la experiencia cotidiana de todos los creadores y creadoras culturales y también de todas las mujeres que no se ven reflejadas en el concepto. Retomando la cuestión del archivo, que también está muy presente en vuestro proyecto, desde las prácticas artísticas conceptuales de los sesenta, el archivo se ha ido politizando y actualmente vivimos un momento de revaloración de las prácticas archivísticas dentro del mundo del arte, ¿cuál creéis que es la potencia política de estos archivos interculturales que estáis generando?

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Karina Villavicencio: En primer lugar hay que poner sobre la mesa la cuestión de quién organiza esos archivos exactamente. El tema de los archivos, su posesión y presentación, está muy ligado al poder. Desde que los artistas empiezan a trabajar, a desarchivar o a releer todos esos archivos empezamos verdaderamente a hablar sobre quién decide qué foto va al lado de qué foto y qué discursos se cuentan. ¿Cómo se tiene acceso a esos espacios cerrados que, como el archivo, están generando discursos? Por otro lado, pienso que también se empezó a cruzar la práctica artística con el medio social en los años sesenta. Son dinámicas que han empezado a usarse también en otros espacios que no son exclusivos del arte. Hay muchas comunidades o grupos que no tienen acceso a esos espacios de poder de producción de archivos oficiales y están empezando producir sus propios archivos, que es parecido a lo que queríamos hacer hoy. Es decir, ¿quién habla de estas mujeres migrantes que llegan y tienen un marido alemán pero no hablan bien el idioma? ¿Quién habla de las artistas que sienten que, casualmente, su arte no pasa en ningún lado acá y que tendrían éxito sin problema en su país? ¿De qué estamos hablando acá? Todo esto tiene que ver con historias que existen, con un pasado y la capacidad de proyectarse hacia un futuro. Por eso lo que nos parece interesante es trabajar con el tema de la oralidad y todas esas enunciaciones van quedando en algún lado. El tema de la oralidad es muy importante. Cuando alguien saca una foto o hace un vídeo está tomando decisiones, pero la oralidad ocurre en vivo y las chicas dijeron lo que se fue provocando, no pudimos hacer un corte ahí.

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Esmeralda: Es más difícil de controlar.

Thais: Por eso la idea de un archivo viviente o vivido. Puede ser que se rescaten objetos de personas que ya no están y se puedan contar sus historias a través de las propias vivencias o de mi relación con esas personas. O bien objetos con los que me identifico y objetos de alguien que sigue vivo. En este punto volvemos a la idea de autobiografía y a la historia de estas mujeres migrantes. ¿Quién habla de ellas? Ellas mismas. Es importante que quede un registro para poder generar ese archivo o archivos, yo hablaría en plural, frente a ese otro archivo oficial que, en muchos casos, nos deja fuera.

Esmeralda: Desde luego, frente al discurso hegemónico, cuando se trata del tema de la inmigración cada espacio de enunciación o, mejor aún, de auto-enunciación que se genera es también un espacio de empoderamiento. Muchas gracias a las dos por la experiencia de hoy. Ha sido muy enriquecedora.

Thais: Gracias a ti.

Entrevista: Esmeralda Gómez Galera. 

Fotografías: Daniela Carvajal y Maria Luisa Herrera Rapela.

 

 

Proyecto colaborativo made in the Fieber Festival.

El Fieber Festival se encargó de cruzar los caminos de las escritoras Bibiana Candia , Andrea Blanco (Anbla Bärlín) y la fotógrafa Ana Correia. De este afortunado encuentro surgió un proyecto de escritura creativa a partir de series de imágenes, el cual les presentamos con mucha emoción a continuación. Nosotras estamos felices con el resultado y esperamos que nuestros textos y fotos les roben una sonrisa. ¡Qué disfruten!



SECUENCIA 1:

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Geografía para moluscos por Anbla Bärlín.

Una se levanta a la lavarse la cara con esa agua helada que baja del arroyo. Una coge su platón destartalado, lo llena despacito, en estas veredas donde no se habla de presión sino de lo generoso del deshielo en el año en curso.

Una se recoge el pelo, esa trenza perpetua de tres hebras  indesbaratables, que brilla como atrayendo luz a ese color platino. A esa vida que va volviéndose blanco y negro.

Ya la cara limpia y las manos entumecidas, una busca el hueco de la teja del patio para ver si hoy hay suerte y el cielo en su misericordia de abril le regala a esta humilde servidora un rayito espanta invierno, un espacio pequeño adonde mover la butaca y sentarse a sorber puchitos café.

2

El gato me gana, y me extiende sus patas, como explicándome que sí calienta, que hoy sí hay sombra, que venga y le sobe la barriga a ver si se anima a morderme y a salir corriendo.

El café humeante en la taza de barro que ha resistido la torpeza de ocho niños aprendiendo cómo no derramarse todo, le va devolviendo el color a las uñas violáceas, empaña el espejo donde los más pequeñitos se veían los dientes de leche y se los cepillaban con ganas para mostrarle a los mayores cuán buenos eran haciendo cosas de grandes.

Mi cuello de cisne, cada vez más cerca, del universo inferior de obstáculos de extremidades de 3 añitos, me muestra las manos que han desgranado más mazorcas de los números que llego a contar, han hilado más husos que las ovejas que por estos lares se han visto pastar, han abrazado más niños sin ganas de ir a la escuela de los que está matriz parió a lo corto de doce años.

Los quehaceres, tejemanejes y porsiacasos de esta mujer que un día como hoy se levanta en su desmoronada casa a observar su desmoronada vida a hervirse agua, abrir panes duros por la mitad, esperar si alguien la llama, y buscarse caracoles que recorran el montañoso y fracturado altiplano de sus brazos.

5

Seres a quienes les da igual si es una hoja verde y tersa o es la piel callosa, las líneas profundas, las palmas resistentes a cualquier vaina de hortaliza, por la que se deslizan con esas dos antenas en busca de respuestas, de coordenadas que yo solo aprendí dar en función del color de los árboles.

Nunca se los ha visto empecinados en ir en línea recta, sino en dejar la estela visible y húmeda de su paso. Una estrellita fugaz babosa en la más lenta de las cámaras, cargando orgullosamente o sin alternativa su hogar, nunca pidiendo ni ofreciendo posada. Simplemente siguiendo el más molusco de los destinos.

Despertarse a su rutina de abrirse paso a través de las plantas, de la falta de vergüenza de su transparente cuerpo, de ofrecer un tacto frío que está fulana agradece, que se levanta a buscar entre el rocío de los girasoles.

Seres que enternecen sus pupilas de parpados caídos, que le hacen girar las manos que nunca tuvieron tiempo ni oportunidad de experimentar la danza, que ahora solo persiguen el fin de que el caracol y su casa no se caigan por el barranco del antebrazo o por el cañon de la muñeca.

Llamar a este criaturo, otro más de los suyos, observarlo despertar, abrir los minusculos ojos al mundo, irse a la civilización y el progreso del que ya no volverá, donde comprará una casa que no podrá cargar de vuelta, donde no extrañará las manos, por poco centenarias, que le sirvieron café y chocolate, ni la desentonada voz que improvisa canciones del campo para  la atenta audiencia de vástagos ausentes y de caracoles sordos.

4


Memoria de árbol por Bibiana Candia.

Por el hueco de mis manos pasaba a diario un río, que limpió de ellas tierra suficiente como para enterrarme viva y fue matándoles los nervios uno por uno. Las utilicé como a esclavas, no tuve piedad de ellas.

Amasaron pan y cortaron carne, deshuesaron piezas que estuvieron vivas, alimentaron aves. Las manché de sangre porque las metí en heridas, empuñé cuchillos y me saqué del vientre a mis criaturas con mis propias manos. De rodillas y sola, como parimos las hembras de campo.

Estas manos mataron sin maldad para comer, cortaron hierba con furia y arrancaron patatas del fondo mismo de la tierra, con el ansia de los animales cuando buscan su sustento.

3

Míralas bien hija y no lo olvides, éstas que ahora son ramas de árbol y dan cobijo a los pajaritos cansados, un día fueron  manos furiosas que tiraron piedras, éstas que limpiaron toda la suciedad del mundo pensando que así se dignificaban, son hoy la corteza que alimenta a los indefensos y a los frágiles.

Porque esto somos y sólo esto nos alimenta, hija mía, somos lo infame y lo sombrío, somos las heridas que sobrevivimos, la suciedad que nos precede, todo lo que nos ha alimentado y la huella que dejamos en la tierra. Aprende y no tengas miedo de mirar de cara a lo oscuro, un día tus manos también se cubrirán de corteza y no hay nada más triste que un árbol que no sabe cómo dar sombra.



SECUENCIA 2: 

a

El plan por Bibiana Candia

Poemas pequeños
               como dientes de planta carnívora,
que se metan bajo las uñas
y cuando el lector se frote los ojos
               (porque no pueda creer lo que lee)
se le claven en las pupilas.

Que desde ese día sienta dolor
                                                          al mirar a la luz

y recuerde con nostalgia su vida antes de conocerme.

b

-Sin título- por Anbla Bärlín.

Las palabras piedra, papel y tijera
son un orden aleatorio.
Elementos en singular,
ni unidos,
ni separados,
listados como las más equitativas de las opciones,
cuyas propiedades no tienen como ponerse a la par,
a la trío.

Piedra, papel y tijera
conjuncionadas disyuntivamente
Siéndoles arrancada la posibilidad copulativa.
La avaricia de escogerlas todas,
de sentirse dueño de sus superpoderes.
Aprendidos en los patios de escuela
de tardes a la sombra.

c

En frases separadas serían más fuertes.
En la individualidad de sus materiales y aplicaciones,
de su desempeño a la luz de gustos personales,
de su familiarización con una vida diaria.

Piedra desarmante de asteroides
y creadora de estrellas fugaces.
Tijera definidora de intrínsecos patrones
de manos finas con motricidad.
Papel transmisor de mitos, leyendas e historia,
y su delicada línea.

Piedras en derrumbe dejando sin casas
a los habitantes de los altos cinturones de miseria.
Tijeras que destruyen documentos sin copia
de pruebas de estafas y sobornos
Papeles con símbolos que ilusos
plasman los sonidos del mundo
y estandarizan convenciones
según alfabetos históricamente suertudos.    

Piedra que mide la edad de la tierra de la Tierra,
de ese planeta obviado
como referencia de todos los elementos.
De vida dizque inteligente.

Pido en su nombre
una hoja de silencio por cada árbol muerto,
para darme a mí el espacio de tomar notas
de arrugar insatisfactorios borradores,
de empuñar bolígrafos de todos los calibres,
de ver tinta deshacerse al viento, o bajo el agua.

Ofrezco una reverencia leve, sentida y apenada,
con párpados a medio cerrar,
sobre el papel del Papel en mi vida,
y mi uso,
como humana también dizque inteligente,
de él.

 

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