Fieber – Quem somos?

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Haus 13 – Fieber Festival – Foto: Daniela Carvajal

Escrito por Luiza Spotorno

O Fieber é – e foi –  um ritual que, ao final, nos deixou febris. Quem lê a programação dos quatro dias presume que haverá, junto com exposições, sessões de performances, projeções, recitais, shows – organizadas esquematicamente. O que o público ainda não sabe, até chegar ao Fieber, é que todo o festival é um ritual performativo, um ritual de dar e receber. Durante cada intervalo entre shows, artistas, público e equipe interagem na sala principal. Pode-se ouvir muito espanhol, português, inglês, alemão ou a língua em que cada um consegue se comunicar melhor. O importante aqui é a abertura para expressar-se.

As portas para os espetáculos se abrem, e se não há assentos para todos, ainda cabem todos aqueles que quiserem entrar; pode sentar onde quiser. Vêm crianças, vêm cachorros que latem e choram junto com os aplausos, durante o silêncio, entre atos e durante atos. A equipe técnica é a primeira a entrar no palco: começam a organizar o cenário para a(o) próxima(o) artista. Há que varrer, conectar fios, trazer o som para mais perto, um pouquinho mais, testar microfone: tudo sob a luz do palco em que esperamos por personagens a nos inspirar. Esperamos por esses personagens incendiados, a virem e a nos aquecerem também. Assim, fazemos – todos – parte do show e de um diálogo – artistas, audiência e equipe.

Fotógrafas, mais discretas, também ardentes, esperam pacientemente entre um clique e outro. Em que momento clicar? Entre os silêncios, esperamos para ver se o show acabou ou não. Já aplaudimos? Esperamos mais alguns segundos. O sinal do artista nos anuncia que sim, esse foi seu instante. E nosso instante, ao assistirmos, ao recebermos de mente e coração abertos o sentir e as novas formas de ver. Assim apreendemos esse ritual-festival, cada um com seu fogo interno, em sua forma de se manifestar, receber e ler o ato do outro. Até o momento do aplauso final, o cruzar a porta de saída. Saímos de volta pelas ruas chuvosas de Berlim, mas nem tudo está como antes, como quando chegamos. Caminhamos, agora, aquecidos.

Bibiana Candia - Foto Daniela Carvajal - Fieber Festival
Bibiana Candia – Foto Daniela Carvajal – Fieber Festival 2017

Uma das várias talentosas artistas que mais me marcaram no Fieber foi Bibiana Candia, escritora espanhola, que recitou poesias do seu livro Las trapecistas no tenemos novio. Depois, buscando mais informações sobre a autora, encontrei uma entrevista sua online, em que explicava um pouco sobre sua concepção literário-criativa. Bibiana conta que tem a ambição de, através de sua escrita, permitir que o leitor olhe com outros olhos situações rotineiras que podem ser bastante violentas e que estamos acostumados a vivenciar como “naturais”.

A apresentação do seu livro no Fieber conseguiu resumir bem o que o festival representa. Uma luta diária e constante por desconstruir e reconstruir uma realidade que nos veio pronta, mas que pode ser modificada, não com pouco esforço. A obra faz homenagem precisamente a essas mulheres corajosas, que historicamente foram e seguem sendo privadas de modificar sua realidade, mas que lutam por fazê-lo mesmo assim, ainda que isso possa ter um alto preço.

Texto dedicado a todas las trapecistas del Fieber.

 

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Conversación con Thais Vera Utrilla y Karina Villavicencio por Esmeralda Gómez Galera

 

Thais Vera Utrilla y Karina Villavicencio
Thais Vera Utrillo y Karina Villavicencio

Conversación de Esmeralda Gómez Galera con Thais Vera Utrilla y Karina Villavicencio en el contexto del taller Laboratorio interdisciplinar mujeres y arte/ Memoria, subjetividad y archivo que tuvo lugar el 6 de octubre de 2017 CitizenKcenter como parte de la programación del Fieber Festival, 4º festival independiente de artistas iberoamericanas en Berlín y en colaboración en esa asociación.

 

Esmeralda Gómez Galera: Después de la experiencia tan intensa del taller de hoy, lo primero que os quería preguntar es, ¿cuál es el principio de este proyecto?

Karina Villavicencio: Como decíamos en la presentación del taller, todo comenzó en el Fieber Festival del 2015. Quisimos organizar una mesa redonda, éramos un grupo de chicas y, finalmente, la que quedó al frente de aquello fui yo. El Fieber Festival convoca a muchísimas artistas y fue todo un éxito: una motivación muy grande, muchos relatos y una muy buena energía.

Taller Thais y Karina

Thais Vera Utrilla: Ahí quedaron muchas cuestiones abiertas y percibimos que había un interés de continuar ese trabajo. No necesariamente con las mismas artistas, sino en ese escenario de mujeres artistas y migrantes. Ciertas cuestiones como la desigualdad, ¿dónde se trabajan? Una cosa es que se comenten en espacios privados, que seguramente ocurre, y otra cosa es que se tematice dentro de un programa sociocultural que sea más visible y también más público.

Esmeralda: Esta es la cuarta vez que hacéis este tipo de encuentro, ¿todos han seguido las mismas dinámicas o habéis notado una evolución y un cambio en los procesos que seguís?

Karina Villavicencio: Las dinámicas no eran exactamente las mismas, más bien al contrario. Pero cada dinámica nos ha enriquecido para llegar a la de hoy, con la que creo que estamos bastante conformes. En principio, vamos a seguir con esa dinámica de participación que se basa en dar la palabra. Nos hemos dado mucha libertad para experimentar y para comprobar qué mecanismos funcionan y cuáles no.

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Thais: Al principio se parecía más a una charla discusión en la que nosotras poníamos las cuestiones sobre la mesa y, a partir de ahí, se generaba un debate. El último encuentro, que para nosotras fue muy importante con la invitación de Verónica Troncoso, -tenía un formato más parecido a un seminario- ya que se le dio la oportunidad de hablar sobre su obra. Esta vez ha sido más participativo y experimental, trabajando desde historias íntimas. Cuando hablas de un tema lejano a ti se convierte en un objeto y pasa mucho por el intelecto, por una forma muy colonial y académica de generar conocimiento. En cambio, al partir de la experiencia propia y darle importancia a las historias autobiográficas, las protagonistas son, inevitablemente, las participantes. En cuanto a las dinámicas, llamamos laboratorio a esta experiencia y va cambiando. Es decir, que hoy hayan funcionado estas dinámicas no nos ata a las mismas.

Karina Villavincencio: Claro, nosotras no venimos con soluciones ni con ideas cerradas, vamos descubriendo. Por eso se convierte en un momento de mucha adrenalina en el que vamos ajustando los mecanismos y nos planteamos cuestiones como, por ejemplo: de qué modo escapar de la verticalidad y de las dinámicas jerárquicas. Siempre estamos muy atentas y este proceso de aprendizaje y reflexión nos motiva.

Alcachofas

Esmeralda: El enfoque práctico ha estado muy presente hoy en el taller. Por eso querría preguntaros, ¿cuáles creéis que son las potencialidades de la práctica artística a la hora de generar espacios de enunciación y auto-enunciación?

Karina Villavicencio: Verdaderamente, nos parece uno de los espacios más eficaces. Cuando uno habla sobre arte hay muchos prejuicios y muchas ideas previas, de modo que las participantes no se esperan trabajar con contenidos sensibles tan personales. Tratamos de mezclar esas cosas y trabajar en la frontera entre reflexión, creación, producción de conocimiento y empoderamiento. Es un gran desafío. Por ejemplo, cuando hoy estábamos todas en el suelo, se trataba de una performance. Después evolucionó y vino de nuevo el momento de reflexión crítica, pero al principio había una comunidad, estábamos comiendo… era una situación que estábamos creando para lograr un estado de encuentro y eso lo hace el arte. Es desde ahí que intentamos trabajar y buscamos estar más fortalecidas para luego enfrentarnos a los prejuicios.

Thais: Yo creo que el formato artístico nos da libertad. Por ejemplo, en principio esa dinámica de la que habla Karina estaba pensada en forma de papeles y formularios. Pero hubo un acto performativo, las mujeres comenzaron a contar y nosotras no guiamos el encuentro hacia una dinámica concreta. Eso es lo que para mí permite el arte: la libertad. Yo vengo de la sociología y de las ciencias políticas, de modo que empiezo mi mirada artística en este contexto y me doy cuenta de que desde el arte se pueden contar cosas que desde la academia no se están contando o ciertos intereses que se están quedando en una teoría y en la necesidad de argumentarla. Pero aquí no hace falta porque te estoy contando mi historia y le estoy dando credibilidad por el hecho de ser mi historia. En este contexto es posible, por eso tiene un grado de empoderamiento per se.

Taller Thais y Karina

Esmeralda: A ese respecto, creo que el “Arte” con mayúsculas del que estamos hablando es el que se crea y se gesta dentro de las academias. Quizá para designar este tipo de experiencias sería más pertinente hablar de prácticas artísticas, igual que es pertinente, entiendo, hablar de mujeres, en su pluralidad, y no tanto una idea de Mujer. En este contexto vemos muy bien cómo todas venimos de distintas trayectorias y puntos geográficos a converger aquí a través de la práctica.

Thais: Incluso puede ser más revolucionario. ¿Por qué el “Arte” en mayúsculas tiene que estar necesariamente en un museo y no aquí? ¿Por qué llamar a esto prácticas artísticas? ¿No pasaría como el arte mayor y el arte menor? ¿Por qué no darle a esto un calificativo de Arte y de Archivo?

Esmeralda: Entiendo. Cuando hablo de “Arte” no me refiero a arte mayor por oposición a un arte menor, sino al concepto Arte, a la construcción conceptual. Esa construcción puede llegar a ser muy limitante. Cuando pensamos en una idea de Arte o en una idea de Mujer parece que nos vamos a esas cuestiones metafísicas de las que hablábamos antes y que están muy alejadas de la experiencia cotidiana de todos los creadores y creadoras culturales y también de todas las mujeres que no se ven reflejadas en el concepto. Retomando la cuestión del archivo, que también está muy presente en vuestro proyecto, desde las prácticas artísticas conceptuales de los sesenta, el archivo se ha ido politizando y actualmente vivimos un momento de revaloración de las prácticas archivísticas dentro del mundo del arte, ¿cuál creéis que es la potencia política de estos archivos interculturales que estáis generando?

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Karina Villavicencio: En primer lugar hay que poner sobre la mesa la cuestión de quién organiza esos archivos exactamente. El tema de los archivos, su posesión y presentación, está muy ligado al poder. Desde que los artistas empiezan a trabajar, a desarchivar o a releer todos esos archivos empezamos verdaderamente a hablar sobre quién decide qué foto va al lado de qué foto y qué discursos se cuentan. ¿Cómo se tiene acceso a esos espacios cerrados que, como el archivo, están generando discursos? Por otro lado, pienso que también se empezó a cruzar la práctica artística con el medio social en los años sesenta. Son dinámicas que han empezado a usarse también en otros espacios que no son exclusivos del arte. Hay muchas comunidades o grupos que no tienen acceso a esos espacios de poder de producción de archivos oficiales y están empezando producir sus propios archivos, que es parecido a lo que queríamos hacer hoy. Es decir, ¿quién habla de estas mujeres migrantes que llegan y tienen un marido alemán pero no hablan bien el idioma? ¿Quién habla de las artistas que sienten que, casualmente, su arte no pasa en ningún lado acá y que tendrían éxito sin problema en su país? ¿De qué estamos hablando acá? Todo esto tiene que ver con historias que existen, con un pasado y la capacidad de proyectarse hacia un futuro. Por eso lo que nos parece interesante es trabajar con el tema de la oralidad y todas esas enunciaciones van quedando en algún lado. El tema de la oralidad es muy importante. Cuando alguien saca una foto o hace un vídeo está tomando decisiones, pero la oralidad ocurre en vivo y las chicas dijeron lo que se fue provocando, no pudimos hacer un corte ahí.

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Esmeralda: Es más difícil de controlar.

Thais: Por eso la idea de un archivo viviente o vivido. Puede ser que se rescaten objetos de personas que ya no están y se puedan contar sus historias a través de las propias vivencias o de mi relación con esas personas. O bien objetos con los que me identifico y objetos de alguien que sigue vivo. En este punto volvemos a la idea de autobiografía y a la historia de estas mujeres migrantes. ¿Quién habla de ellas? Ellas mismas. Es importante que quede un registro para poder generar ese archivo o archivos, yo hablaría en plural, frente a ese otro archivo oficial que, en muchos casos, nos deja fuera.

Esmeralda: Desde luego, frente al discurso hegemónico, cuando se trata del tema de la inmigración cada espacio de enunciación o, mejor aún, de auto-enunciación que se genera es también un espacio de empoderamiento. Muchas gracias a las dos por la experiencia de hoy. Ha sido muy enriquecedora.

Thais: Gracias a ti.

Entrevista: Esmeralda Gómez Galera. 

Fotografías: Daniela Carvajal y Maria Luisa Herrera Rapela.

 

 

Video Fieber Festival de Among Suspects Proyect

El Fieber Festival 2017 se ha acabado, con una impresionante energía de 4 días llenos de arte, colaboración y proyectos de más de 60 artistas en el Pfefferberg Haus 13 y el Meinblau Projektraum en Prenzalauerberg, Berlín. Con una inauguración maravillosa y 3 días de espectáculos variados, con lecturas, performances, teatro, danza y música entre otras cosas a sala llena, nos retiramos muy felices con los resultados de este proyecto, que año con año va creciendo.

Dentro de las colaboraciones que hemos tenido este año con medios locales y proyectos varios, hemos tenido el apoyo de Among Suspects Proyect, del director, fotógrafo y productor de música independiente Sergio Falconi-Parker. Queremos compartir este video que ha realizado como media-partner y por este medio agradecemos su profesional trabajo para retratar en imágenes algunos momentos del Festival.

 

Cuarta edición del Fieber Festival: Por todo lo alto. (Por Anbla Bärlín) 

Algunos festivales se inauguran por todo lo alto con juegos pirotécnicos. Nosotras en el Fieber preferimos valernos de los recursos climáticos disponibles y por eso fue Xavier quien llevó nuestros volantes y afiches a toda la ciudad, de la mano de hojas, ramas, y un buen número de retrasos de tren.
Ningún habitante de Berlín pudo haber evitado notar la fuerza natural con la que arrancamos, ni el sol intenso y cielo azul con el que cerramos estos cuatro días de esfuerzos colectivos y las mejores de las intenciones.

Esperamos que cada uno haya logrado contagiarse de una u otra manera de esta Fiebre por la que cada una de nosotras hoy se levanta, en medio de otro hermoso día, agradecida, satisfecha y con ganas de hacerlo de nuevo. Todo, sin excepción.

La participacion de cada uno de ustedes, amigo, amante, curioso, o desconocido, todos con nombre propio, es aquello que nos permite, a cada una de nosotras, con nombre propio,  dedicarnos a aquello que nos apasiona y preparar pedacitos de nuestro arte con los cuales podamos tocarlos, en el corazón, la identidad,  lo que sea, pero tocarlos.

Si esta edición del festival lo dejó emocionado, solo imagínese lo que se viene en el 2019. El Fieber es inmune a los dos inviernos de intermedio que nos permitirán de nuevo mostrarles lo mejor de nosotras.  Lampenfieber oder nicht, egal. Wir machen weiter.

A toda la comitiva del Fieber, en especial a Maria Luisa Herrera y a Bárbara Miranda, en mayúscula y negrilla GRACIAS, por llevar este espíritu de Fieber en la sangre, por haber confiado en cada una de nosotras y habernos ofrecido la posibilidad de servir a este fin común.

FIEBER FESTIVAL 2017: Identidades en tránsito por Esther Andradi

Esther Andradi por Graham Heins

Berlín es pródiga en festivales, simposios, encuentros. Y sin embargo, un nuevo Festival surgido hace siete años entre los muros de un edificio que ya fue demolido, está haciendo historia: Fieber Festival, una autoconvocatoria bianual de mujeres artistas de diversos países iberoamericanos que residen en esta ciudad, vuelve en la primera semana de octubre con el lema: ¿Quién soy? Quem sou eu? Wer bin ich? Identidades en tránsito.

Quien soy es la pregunta. La experiencia de un mundo cambiante demuestra que las identidades son nómadas, están en constante movimiento y replanteamiento. Fieber Festival es un espacio autogestionado por las artistas en las distintas disciplinas para explorar-se, re-pensarse y re-encontrarse a través de la presentación de su obra, el contacto con otras artistas y con el público local de Berlín, la ciudad donde actualmente viven.

El programa incluye múltiples propuestas en las áreas de artes plásticas, fotografía, video-arte, teatro, performance, danza, poesía, microficción, música, body painting. Las temáticas de los trabajos son de lo más variadas y expresan la propia realidad y visión de las creadoras.

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La creación siempre implica un adentrarse en mundos desconocidos, explorando lo ignoto en el interior en busca de un material para pulir. ¿Y cómo se vive la creación cuando se es artista en la travesía, en el viaje, la migración? ¿Cómo hacer arte en circunstancias totalmente diferentes a las conocidas, bajo otro cielo, otra luz -u oscuridad- otras condiciones económicas, otra lengua? Las artistas iberoamericanas que cada dos años se autoconvocan en Berlín se lo preguntan. “Tenemos intuiciones, más que certezas.” Y más que respuestas, aparecen otras preguntas.

8- Cartel futuro_perfecto por Edurne Herran
Cartel del proyecto Futuro Perfecto de Edurne Herran

¿Cómo se mira, desde un lugar que no es el propio, en una ciudad desconocida, en un ambiente cuyas reglas se ignoran?

“Como mujeres, artistas y migrantes, algunas de nosotras en mayor o menor medida nos encontramos en una posición de vulnerabilidad social, dificultades de integración, de realización personal y profesional en la esfera artística. Al mismo tiempo traemos con nosotras la fuerza vital de quienes se arriesgan a vivir, a caerse y levantarse, y el impulso de experimentar y construir sus vidas en nuevos territorios y culturas.

La mezcla de fuerza y vulnerabilidad de las personas migrantes es algo único.”

7- Candela Monde - Autoretrato
Candela Monde – Autoretrato

Frente a un mundo donde todo cambia velozmente y se vacía de sentido, se instala la precariedad de la vida, Lo precario, escribe la artista chilena Cecilia Vicuña, expresa el momento de la carencia, PRECARIO, significa, además de ‘inseguro’, ‘obtenido por oración’. Entonces, la obra, cualquiera sea, es aquella lograda por oración en el poema, en el trabajo de arte: lo precario.

Y lo precario, fruto de peregrinaciones internas y en convivencia, se construye, y se ofrece.

Se comparte.

“Las personas somos presencias y espectadoras de este mundo. Partícipes del ayer y del hoy en distintos espacios, tiempos y culturas. Fluímos por las geografías modelando nuestros cuerpos y la memoria con las realidades que enfrentamos. Nos encontramos y nos perdemos, intentamos otros caminos o reposamos para tomar aliento. Retomamos fuerzas, nos cuestionamos la vida y el significado del viaje. En este fluir de la vida, tratamos de reflejar nuestras inquietudes, visiones, representamos las preocupaciones sobre el mundo o nuestro ser o el contexto que nos rodea, en un acto valiente que construye realidades y nuevos significados, para sí mismas o para ofrecer a los demás en un acto generoso y particularísimo.”

La idea de realizar un Festival con artistas migrantes, surgió hace seis años con el impulso de la colombiana Lucía González y María Luisa Herrera Rapela, de Costa Rica. En 2011 ambas decidieron convocar a las artistas iberoamericanas residentes en Berlín a presentar una propuesta de trabajo para un naciente Festival de nombre turbulento: Fiebre.

La estación de la fiebre, el virus del arte, el calor de la creación, la temperatura de la pasión. Fieber.

Fieber 2011
Artistas Fieber 2011 – Foto Laura Colomé

Treinta artistas participaron en aquella primera versión de este Festival que se llevó a cabo en la Galería Marzia Frozen, en un edificio ocupado y que ya fue demolido. Lucía González regresó a Colombia, pero las huellas de la fiebre persistieron en María Luisa, Bárbara Miranda, Xueh Magrini, Alexandra Bisbicus, Elsye Suquilanda y otras artistas, y dos años más tarde, en 2013, una nueva versión del Fieber Festival volvió a ocupar días intensos las planas del arte y la vida en Berlín. Esta vez fue en las instalaciones de un del Acud un centro cultural alternativo. La experiencia se reeditó en 2015. Ahora la estación de la fiebre vuelve a inundar Berlín en la primera semana de octubre 5, 6 7 y 8 esta vez en el centro cultural Pfefferberg en el Haus 13 y el Meinblau Projektraum, las instalaciones de una antigua cerveceria del siglo XIX recuperadas por el gobierno de la ciudad para la actividad cultural. La cuarta versión del Fieber Festival reúne más de sesenta artistas de diferentes disciplinas, el doble de su primera versión.

2-Sabina Velasco. 2015. Foto- Sebastian Ormachea N. Photography y Cecilia Fernandez
Sabina Velasco. 2015. Foto: Sebastian Ormachea N. Photography y Cecilia Fernandez.

Y siempre autogestionado, es decir, sostenido por la fuerza del deseo, volando a su aire con la energía de sus ganas. “Arte cooperativo en vez de arte corporativo”, es el lema. “Creemos que hay otra manera de hacer las cosas, de estar en el mundo. Creemos en la economía de la reciprocidad y la solidaridad. Si no hay tejido social, no hay comunidad”, dicen las artistas. “Vivimos atravesadas por nuestros orígenes, bagajes y un presente que nos cuestiona constantemente a redefinirnos como personas, artistas, trabajadoras, madres, consumidoras, creadoras, objetoras de consciencia de nuestras propias vidas y recorridos vitales.”

El hecho que un grupo de artistas en la migración decida inventar su propio Festival es, en sí mismo, un acto de resistencia: El arte construye nuevas realidades, y en ese sentido la creación es un acto de resistencia. “El camino del arte puede ser cruel, porque ser artista y saberse sola frente al mundo, es un acto que requiere de coraje y valentía. Las artistas, como hormigas, trabajamos a veces solas, o en colectivos desde nuestros refugios, ya sea con la palabra, la poesía, la imagen, el cuerpo en movimiento, las ideas, la música, y las lanzamos al mundo como un gesto de amor y de combate, librando una batalla a veces difícil, pero no por eso inútil y llena de satisfacciones.”

6-Tiare Maldonado Hucke, Sin título
Foto Tiare Maldonado Hucke, Sin título

Y cuando esas artistas son además migrantes de diferentes países, la mayoría extraeuropeas, el acto de resistencia parece más explícito. ¿Quiénes son ? ¿Qué quieren? ¿Qué pretenden? ¿Qué se creen? ¿Que buscan? ¿Y por qué solamente mujeres?¿Y porqué solamente de una región específica?

Las preguntas se multiplican, porque sólo confrontando las cuestiones y dudando se crea pensamiento. Hace un montón de años, el poeta peruano Martín Adán escribió „La poesía sopla donde quiere“ y las artistas del Fieber Festival bien pueden parafrasearlo.

Y cantar con Bob Dylan Blowin in the wind.

La respuesta está en el viento.

Por Esther Andradi, recogiendo lluvia de ideas y textos de las artistas organizadoras

Septiembre, 2017